Estando una reina mora en la
puerta de un cuartel
esperando que saliera el
teniente coronel.
Salga usted señor teniente, que
lo quiero conocer,
¿Ha visto usted a mi marido?
Su marido, ¿cómo es?
Mi marido es alto y rubio, alto
y rubio como usted.
Sí, señora, que lo he visto, ayer tarde lo enterré.
¡Qué dolor de mi marido! Viudita me quedé.
Con cuatro hijos que tengo, ¿dónde los colocaré?
Uno ancá Doña Paca, y el otro ancá Doña Inés,
y el más chiquito que tengo a la guerra lo echaré.
Allí donde murió su padre, que allí muera él también
y las hembritas que tengo para mí las dejaré,
para que me barran y me frieguen
y me hagan de comer.
para que me barran y me frieguen
y me hagan de comer.